Descubre qué es el autoconocimiento, por qué influye en tu bienestar emocional y qué herramientas —como la terapia psicológica— pueden ayudarte a desarrollarlo.

Vivimos en una revolución de conocimiento, más sin embargo ignoramos temas tan importantes como la inteligencia emocional, importante para trabajar en equipo y potencializar el auto-conocimiento. Si tienes problemas para trabajar en equipo y para llevar tu propia soledad, te invitamos a leer este artículo que analiza una publicación de Facundo Manes, neurólogo y neurocientífico que estudió las funciones cognitivas y conductuales del ser humano.
Desde siempre se nos ha inculcado el desarrollo de la inteligencia cognitiva de manera individual, desde niños estamos obligados a aprender prácticamente "por nuestra cuenta", analizamos los temas, los entendemos, desarrollamos conjeturas, terminamos la secundaria y continuamos con los estudios universitarios de manera muy independiente y excluida de los demás; desarrollando nuestra inteligencia, el sentido de competencia se desarrolla gradualmente, pocas veces en la universidad o en el trabajo nos enseñan las maestrías del trabajo en equipo y de alcanzar un objetivo como si se tratara de la misma supervivencia.

Hasta cierto punto es necesario ser autodidacta y aprender por medio de los recursos cognitivos que nos ofrece la naturaleza de una manera independiente; sin embargo la naturaleza también indica que siempre será necesario que el individuo se integre en una misma necesidad y purga de su situación colectiva. La ciencia demuestra que el éxito y la fortuna vienen definidos por aquellos colectivos en los que simplemente el individuo se pierde y la unión de los individuos se torna en una sola fuerza, que hace que el equipo ya no sea solo la conformación de diferentes individuos con diferentes personalidades y creencias, sino que ahora la contraparte se prepara para atacar un objetivo gigante con ciertas necesidades gigantes por satisfacer, pero esta vez de manera GRUPAL.

Se ha demostrado en cuanto al colectivo que si ese equipo logra trabajar bien en una tarea posible, será eficaz para trabajar en otras, siempre que sus individuos consigan el llamado contacto.
1. Altos niveles de empatía: consecuentemente tendrán grandes probabilidades de éxito. La empatía nos permite imaginar y sentir la alegría de otro, recordando siempre las dos clases de empatía:

2. No solo decide el líder: además del líder deben haber más voces dominantes. Es más fácil y tentador alzar la voz y emitir una opinión (doxa) que hablar desde la episteme (razón); se hace necesario que el grupo esté conformado por personas preparadas para la tarea y el objetivo, de esta manera cuando se emitan las observaciones y asesoramientos por parte del equipo, no se tenga que atravesar por doxas, en ninguno de los miembros y peor, por parte del líder, quien corromperá todo el equipo si lo guía en el río de los falsos argumentos (falacias).
3. Diversidad de género: se hace necesario escuchar las dos voces de las contrapartes en mando, femenino y masculino; los puntos de vista que pueden surgir de esta "división" también llegan a ser muy interesantes, y sobre todo objetivos.
Desde ahora se hace necesario manejar el discurso del mindfulness, empowerment o bienestar psicológico emocional, que se trabaja de manera individual cultivando primeramente el bienestar.

Existen personas que usan la soledad de manera positiva, lo hacen por elección propia; aquellas personas que desean estar solas consiguen hacer de la soledad un prodigio, celebrar de ella los mejores esquemas de creatividad, persignándose ante la entrega de estar ensimismado pero conscientes del presente, como una mantis religiosa de su presa, observantes de cada uno de sus movimientos; hacen de la soledad un autoconocimiento y practican en sus áreas sociales por medio de ella.
De igual forma tenemos la soledad impuesta, aquella en donde nos sentimos aislados, en donde el cerebro entra en modo autopreservación. Algunos grupos científicos reportan en sus revistas que el vínculo humano es tan necesario como comer y beber; la naturaleza nos muestra que somos seres sociales instintivamente. La soledad se ha venido tomando como un problema elemental desde que se toma como referencia países importantes, como el caso de Japón, en donde existen los llamados hikikomori, jóvenes que viven sin salir de sus cuartos: una encuesta gubernamental halló que son unas 541.000 personas (el 1,57% de la población) en ese país, pero muchos expertos creen que la cifra total es mucho más alta, pues a veces tardan años en pedir ayuda. En Estados Unidos encontramos que el 40% de las personas se sienten solas, y por tanto revelan algún estado de inestabilidad mental; en Inglaterra se creó el ministerio de la soledad, pues las personas se dieron cuenta de que el aislamiento social crónico se concibe como un síndrome capaz de afectar gravemente a las personas, un factor de mortalidad más importante que la polución ambiental, el alcoholismo y la obesidad.
1. Mantener contacto diario: aunque parezca difícil, la ciencia demuestra que el cerebro puede liberar ciertas sustancias capaces de relajar tu cuerpo en segundos, las endorfinas y otras hormonas que te ayudan a sentirte contento, pleno, feliz, ¡hasta eufórico! Se sabe, por ciencia, que tener contacto humano y disfrutar del cara a cara es un vínculo preferido.

2. El contacto visual cercano: mirándonos hay liberación de mensajeros químicos que tienen que ver con la confianza, como la oxitocina, y con el placer, como la dopamina; ciertamente esto no ocurre por medio de la tecnología.

3. Tener un propósito en la vida que exceda a uno: aunque nunca sucediera lo que finalmente estás imaginando y anhelando con tanta pasión, por lo menos sabrás y habrás experimentado que lograste sentir y entablar lazos, o cumplir pequeños objetivos a pequeña escala, siempre al mando y ritmo de ese sueño final que tenías en mente; por tanto no habrás perdido el tiempo, y ciertamente también hay personas que logran alcanzar sus metas, por tanto no vale la pena dejar de soñar...

4. Concentrarnos en el presente: vivimos rumiando en el pasado, podemos imaginar escenarios futuros y revisar escenarios pasados, pero teniendo siempre en cuenta que el actuar y la misma magnificencia solo se encuentran en el presente; es en el presente donde se viven las mejores experiencias, es el tiempo en el que puedes decidir cómo quieres que tu vida continúe, ya sea de forma incongruente y a la deriva, o de forma consciente y contigo al timón de cada decisión que tomas, hasta la más obvia o lejana, dependiendo de las decisiones que tienes tiempo de tomar.

5. Un cerebro atento es más productivo y más feliz: evita que entremos en un círculo de ansiedad con una sensación de pérdida de poder en el control del futuro, o una auténtica depresión por no poder cambiar el pasado y los recuerdos, en donde la consciencia se vuelve protagonista y solo nos quiere hacer repasar una y otra vez los mismos episodios (recuerdos), y peor, tergiversados, dando como consecuencia un dolor considerable en medio del pecho, o el llamado síndrome del corazón roto.

6. Entrar en un estado de flow: concentrarse en algo hace que el mundo desaparezca. La humanidad ha usado las drogas como forma de alterar su estado de consciencia, sin embargo, por medio de la ciencia se ha comprobado que existen otras alternativas más naturales y además benéficas, como el yoga y la meditación; esta última ciertamente disminuye el estrés (ayuda al equilibrio endocrino/inmunológico), reduce notoriamente síntomas asociados a la depresión, trastornos de ansiedad y dolor crónico, mejora el insomnio, incrementa la habilidad de "prestar atención", mejora la calidad de vida y la neuroplasticidad cerebral, entre otras.

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